El femicidio que la justicia de Ecuador anuló: el caso de Angie Carrillo

escrito por equipo @wambraradio *

Yadira llega apurada, no tiene mucho tiempo, desde el martes 4 de abril no ha parado de visitar espacios, asistir a reuniones, enviar cartas, buscar que alguien la escuche.  A pesar del cansancio y la tristeza que lleva encima, Yadira hace el esfuerzo por contarnos lo que pasó: la Corte Provincial de Pichincha dictó la nulidad del proceso del juicio por femicidio de su hija Angie. 3 años de lucha por justicia acaban de ser anulados por la sentencia en la que dos jueces decidieron y uno se abstuvo. ¿Qué es lo que pasó?

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Yadira y Angie

Yadira Labanda es madre de Angie Carrillo, uno de los rostros más presentes en la memoria reciente de la lucha contra la violencia, el femicidio y el feminicidio en Ecuador. Angie tenía 19 años, y fue asesinada por su ex enamorado en 2014. Angie permaneció desaparecida dos años, es por eso que la lucha de Yadira se articuló primero a la de las organizaciones de familiares de personas desaparecidas. Fue por ella y otros familiares que se evidenció que más del 65% de las personas desaparecidas en Ecuador son mujeres. Fue por Angie y por muchas más mujeres asesinadas por la violencia feminicida, que miles de mujeres en Ecuador marcharon en noviembre del 2016.

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De la búsqueda incansable, a la exigencia de justicia

En 2014, entre los múltiples carteles de desparecidos y desparecidas que se colocaron en las paredes del país, apareció un nuevo rostro. Los noticieros y periódicos alertaban de otra penosa desaparición. Se trataba de Angie Carrillo, una joven de 19 años a quien su madre Yadira Labanda, la describe como una persona alegre y entusiasta. Estaba cursando la carrera de Medicina en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, ESPOCH. Angie desapareció en Riobamba, el 28 de enero del 2014.

Yadira puso la denuncia de la desaparición en Riobamba, pero el caso fue trasladado a Quito. Ella  tuvo cambiar su residencia para estar pendiente del avance del proceso de búsqueda. Su vida y la de su familia cambio radicalmente: “Fue muy doloroso para mi y para mis hijos. A parte de Angie, soy mamá de 4 niños más. Esto destruyó mi vida, también la de sus hermanos, ellos quedaron destrozados” cuenta Yadira y nos hace imaginar el doble esfuerzo que debe pasar una persona que no vive en los centros políticos o de justicia.

A  pesar de que Angie estaba desaparecida, sus redes sociales (facebook) se activaban, por lo que generaba mucha expectativa sobre su paradero. Con la denuncia  puesta por su madre, las investigaciones judiciales empezaron. Durante dos años los agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros, DINASEP, realizaron las labores de inteligencia para lograr encontrarla. Al parecer, Angie había viajado desde Riobamba a Quito; las llamadas registradas en su línea telefónica, vinculaban a su ex novio en la desaparición, Bryan V. quien en reiteradas ocasiones fue interrogado, negando cualquier participación en el hecho, por lo que el proceso se veía interrumpido sin lograr encontrarla.

 Yadira vivió durante de 27 meses la angustia de tener una hija desaparecida. La llamaban de todas partes del país, diciendo que alguien había visto a una joven de similares características a Angie.  Con sus recursos, acompañó por varias ciudades a los agentes de la DINASEP. Cargaba afiches para pegarlos en las ciudades que visitaba. Nos cuenta que en uno de sus múltiples viajes, el bus en que viajaba cayó por el barranco, pero  este accidente solo le dio más ánimos para continuar.

En los 27 meses en que Angie fue declarada como desaparecida, Yadira pudo relacionarse con otros familiares de personas desaparecidas. También conoció que gran parte de los desaparecidos, son mujeres. Después de más de dos años de insistir e interpela a la justicia, su perseverancia dio resultado, pero una nueva pesadilla empezaba para Yadira.

Después de más de dos años de insistir e interpelar a la justicia, su perseverancia dio resultado, pero  una nueva pesadilla empezaba para Yadira.

El 4 de mayo de 2016, durante una reconstrucción de los hechos, Bryan V. confesó haber asesinado a Angie y haberla enterrado en una quebrada cercana a su casa en el barrio de Carcelén, en Quito. El asesino confesó haberla dejado ahí, después de haberla golpeado hasta matarla. Según él “lo hizo porque ella decidió terminar la relación”. Él la había acosado durante meses intentando volver, según su madre él buscaba a su hija y ejercía violencia basándose en los celos. La respuesta de él fue asesinarla. Angie estaba embarazada.

En ese momento, inició la instrucción fiscal que duró 90 días. Bryan se declaró culpable y cooperó con la justicia, indicando cómo había matado y enterrado a la joven. Yadira recuerda que en su confesión, Bryan le contó que “ya no podía más con su concienciapues Angie se le presentaba en las noches pidiendo que confesara el suceso.

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El largo proceso para obtener justicia

Yadira Labanda, madre de Angie Carrillo                         foto: WambraRadio

El tormento de Yadira se agudizó con las trabas legales que se dieron durante el proceso judicial. Al principio, la audiencia de formulación de cargos fue inmediata, la declaración voluntaria de Bryan V.,  hizo que este trámite se acelere. Se le declaró prisión preventiva y comenzó la instrucción fiscal por el delito de asesinato.

Meses antes del asesinato de Angie,  se aprobó el Código Orgánico Integral Penal, COIP, donde se tipificó el delito de femicidio que diferencia el asesinato de una persona por su condición de género,  mujeres o cuerpos feminizados, donde el crimen es el  resultado de un ejercicio de poder y violencia extrema. El COIP entró en vigencia en agosto del 2014. El asesinato de Angie fue tipificado inicialmente como asesinato, basado en el Código Penal anterior, ya que aún el nuevo COIP no entraba en vigencia cuando se cometió el delito. Para Yadira, que hayan iniciado la instrucción bajo el delito de asesinato es uno de los primeros  errores.

Ya en la audiencia de juzgamiento, la jueza María Suárez, cambió la figura legal del delito pasando de asesinato a  femicidio, aplicando el  principio de congruencia, que permite a la Fiscalía cambiar el tipo penal de un delito si se comprueba que el acusado pudo cometer un delito diferente; puesto que en este caso se demostró la relación de poder, la cercanía  y la violencia extrema en  la muerte de Angie.

Estos hechos fueron posibles comprobar, ya que la Fiscalía General del Estado, desde junio del 2015, mediante la Resolución 043, adoptó: “El modelo de protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género” recomendado por la ONU. Este además permitió la creación de las Unidades Especializadas de Violencia de Género, encargadas de investigar este tipo de delitos.

El asesinato de Angie fue finalmente sentenciado el 25 de enero de 2017, por el Tribunal de Garantías Penales de Pichincha. Bryan V.,  fue condenado a 34 años y 8 meses de prisión.

Con la sentencia, Yadira pensó: “este ciclo aquí se cerró”; pero no fue así. La defensa del acusado apeló este dictamen.

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La justicia que anuló todo el proceso

Bryan V. apeló la sentencia de 34 años y 8 meses dada en su contra por el femicidio de Angie. La defensa argumentó que este crimen sucedió en enero del 2014, meses antes que el COIP entrara en vigencia y se aplicará la figura legal de femicidio; de esta manera, argumentaron que el crimen debe volverse a juzgar pero esta vez como asesinato y según el Código Penal anterior.

Es así que el 3 de abril se instaló la Audiencia donde la defensa solicitó la nulidad del proceso. Solo media hora les llevó a los jueces Santiago Acurio, Mónica Bravo y Carlos Figueroa para  analizar los 80 cuerpos legales que contienen el proceso de Angie Carrillo y declarar su nulidad total.

Yadira Labanda no entiende porqué se anula el proceso, si la Fiscalía argumentó y comprobó  que se trataba de un femicidio, además menciona que cuando el crimen se juzgó, el actual COIP ya estaba en plena vigencia: “por último, los jueces hubieran dicho vamos a cambiar el tipo de delito, lo vamos a hacer por asesinato porque estuvo mal hecho, pero no decir en media hora se anula todo el proceso. ¿Cómo puede ser posible?, si la sentencia de Angie es más de 40 páginas ¡qué nunca se leyeron!, para mí es algo injusto”.

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El fantasma de una justicia que revictimiza

Yadira tiene muchos miedos que la acompañan. Unos de los más fuertes es que la nulidad del proceso determinada por la Corte Provincial de Pichincha permita que el asesino de Angie salga en libertad, ya que el 4 de mayo se cumple un año de prisión preventiva, con lo cual el crimen podría quedar en la impunidad.

Otro de los temores es por ella y su familia, tiene 4 hijos que están en Lago Agrio.

La nulidad del proceso, implica volver a empezar, volver a revivir el dolor de todo este proceso.

Para Yadira esto es un costo económico y familiar, para poder sostener el proceso en Quito.

Empezar el proceso implicaría llamar de nuevo a testigos, y a los implicados, lo que para Yadira constituye una re victimización, de ella, de sus hijos y su familia, “volver a vivir momentos dolorosos” dice.

Con este argumento concuerda Harold Burbano, abogado de Derechos Humanos de INREDH, quien menciona que el caso debería enfocarse desde las recomendaciones que establece la CEDAW para casos de violencia de género, a fin de evite la revictimización, actuando a favor de los menos favorecidos en el proceso, es decir de los familiares de Angie: “desde la CEDAW se establece que la administración de justicia debe tener el principio de la no re victimización con la víctima principal y la víctima secundaria,  en este caso con  los familiares de Angie.

Los jueces debían haber aplicado las recomendaciones de la CEDAW y en esa línea, debían haber resuelto algo que beneficie la no revictimización. Por ejemplo: no anular las piezas procesales, es decir: testimonios, peritajes, declaraciones, para que esto no se tenga que repetir. Por lo tanto, pareciera que en este caso sí se viola el derecho a Yadira a no ser re victimizada y  este podría ser una responsabilidad del Estado”.

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Las otras vidas, las otras luchas

Para Yadira que conoce del dolor que implica tener una hija desaparecida y luego encontrarla asesinada, no solo le preocupa su caso, sino que este accionar de la justicia de Ecuador pueda repetirse con otros casos de femicidio: “que esto se quede en la impunidad, que pase con mi hija y que vuelva a pasar con otras mujeres, que vuelva a pasar con otras madres que están buscando justicia, quiere decir que los femicidios van a seguir  pasando en el país”.

Ella está convencida que puede tocar el corazón de los jueces y de todo el país para impedir que la nulidad de esta sentencia se cumpla y que el caso de Angie y de otras mujeres, queden en la impunidad; pero sobre todo quiere impedir que el Estado y la sociedad sigan siendo cómplices de las muertes de más mujeres, víctimas de violencia feminicida.

* Redacción: Gabriela Gomez @GaGomezT, Verónica Calvopiña @Kinoraxx , Ana Acosta @yakuana

Video: Juan Carlos Gonzalez @CajuComVisual y Roberto Chavez @lamalactitud

 

Sigue  más información del caso en Justicia para Angie Carrillo Labanda

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