Niñas. No madres

tomado de La Tinta

Actualmente en Latinoamérica miles de niñas menores de 15 años sufren violencia sexual y son obligadas a ser madres, lo que representa un grave problema de salud pública y de derechos humanos. Las consecuencias que enfrenta una niña son físicas, emocionales y sociales.

Los derechos a la autonomía y a la dignidad de estas niñas son persistentemente vulnerados. En primer lugar, por haber sido víctimas de abuso sexual, y posteriormente porque se les ha negado el derecho a ejecutar un proyecto de vida libremente elegido al imponerles, la continuación de un embarazo y una maternidad que ponen en riesgo su salud y futuro.

Una tercera parte de las embarazadas en América Latina y el Caribe tiene menos de 18 años.  De estas, un 20% es menor de 15. Asimismo, entre un 5% y un 40% de las adolescentes de la región declara haber sufrido un abuso sexual. Son los datos formulados en la presentación de la campaña “Niñas, no madres” que tiene el objetivo de dar visibilidad a este grave problema de salud pública y derechos humanos que predomina en América Latina, así como evidenciar el estado de desprotección absoluta a las niñas latinoamericanas.

Esta campaña que promueven varias organizaciones internacionales y es un llamado a la sociedad y a los Estados de América Latina para que cumplan con su obligación de garantizar la protección de los derechos de las niñas.

“Las niñas víctimas de violación sexual en la región viven realidades que vulneran sus derechos humanos. Las repercusiones de la violencia se intensifican, dado que las niñas son obligadas a continuar con el embarazo resultado del abuso. Depresión, angustia, estrés postraumático, además de mayores riesgos a su salud física y deserción escolar son solo algunos de los efectos de las maternidades forzadas”, explican las organizaciones que participan.

Una niña o adolescente víctima de violencia sexual, que además resulta embarazada tiene que enfrentar una realidad sombría:

  • No tendrá acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva
  • Se verá forzada a ser madre siendo una niña
  • Su salud física y emocional estará en riesgo durante el embarazo, así como durante y después del parto
  • Preservará el círculo de pobreza y marginación en el que muy probablemente vive, ya que la maternidad precoz suele interrumpir la educación de las niñas y adolescentes, y por consiguiente, su potencial económico

Contexto latinoamericano

Las experiencias de las mujeres en toda la región evidencian el poder del personal médico, los funcionarios del Estado y ciertos grupos religiosos para imponer sus propias convicciones sobre las mujeres y las niñas. Este poder se ejerce con frecuencia a expensas de los derechos humanos, la salud, la integridad física, la autonomía, la intimidad y la vida de las mujeres.

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En años recientes, en caso de embarazo, se constata en la región una tendencia creciente a establecer protección absoluta del feto, dándole prioridad sobre los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Varios países de la región han incorporado el concepto de la protección absoluta del feto a su legislación penal a través de la prohibición total del aborto en todos los supuestos (El Salvador, República Dominicana y Chile) o a través de prohibiciones parciales del aborto que, con frecuencia, en la práctica terminan siendo absolutas (Argentina y Paraguay).

Estas leyes infligen un sufrimiento y una violencia enorme a las mujeres y las niñas. Ningún órgano internacional de derechos humanos ha reconocido jamás al feto como objeto de protección en virtud del derecho a la vida o de otras disposiciones de los tratados internacionales de derechos humanos, incluida la Convención sobre los Derechos del Niño.

En Ecuador 8 de cada 10 víctimas de violencia sexual son niñas menores de 13 años

Lee más sobre la investigación “Situación de la maternidad forzada en niñas del #Ecuador” aquí

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