Carta respuesta al llamado de las mujeres de Alianza País

Carta tomada de la colectiva feminista Las Lorenzas @laslorenzas con motivo de las elecciones Ecuador 2014

Estimadas compañeras

En este mes, dónde cartas van y cartas vienen, nosotras, mujeres feministas y diversas de Quito, no queremos dejar de colocar también nuestra voz.

Con mucho pesar e inquietud, en estos días, hemos visto sus publicaciones en redes sociales y sus llamados a las mujeres quiteñas a defender la candidatura de Augusto Barrera y, de esta manera, al “proyecto” de la “revolución ciudadana”. ”.

Como bien señalan ustedes, las mujeres hemos tenido participación permanente en todas las luchas históricas, no solo de la ciudad, sino de todo el país. Por supuesto, durante el régimen actual, esto no ha sido una excepción.

Ahora recibimos su llamado con sorpresa, pues siempre esperamos verlas y escucharlas junto a nosotras en las luchas que el movimiento de mujeres desarrolló durante los últimos años:

Esperábamos verlas defendiendo la agenda que con tanto esfuerzo hemos construido en las últimas décadas, donde la erradicación de la violencia hacia las mujeres y despenalización del aborto han sido un puntal. Ustedes, conocedoras de la dura realidad que vivimos, sabían que impulsar un COIP que contemple la Despenalización del Aborto en caso de violación, marcaba históricamente la situación de las mujeres.

Sin embargo, quedamos atónitas al ver cómo se sancionó a las pocas asambleístas de Alianza País que, en acuerdo con el movimiento de mujeres, impulsaron una propuesta coherente con nuestras demandas.
¿Dónde estaban ustedes para defenderlas?, ¿para fortalecer esta lucha?
…lástima no haber recibido cartas y pronunciamientos de apoyo a “sus co-idearias” en aquellos tristes días, donde se comprobó que en el Ecuador pesa más la palabra del Opus Dei que la vida de las mujeres pobres que seguirán obligadas a parir hijos de sus violadores.

Igual desilusión tuvimos cuando caminamos hacia la Plaza Grande, lugar que históricamente ha servido para la expresión de las mujeres organizadas. Pudimos verlas a algunas de ustedes, regias y con amplias sonrisas, saludando desde el balcón junto a quién, sabatina tras sabatina, se ha dado el lujo de insultarnos: nos ha dicho malcriaditas, majaderas, manipuladas, parte de la peligrosísima ideología de género, entre otras descalificaciones.
¿Qué hicieron ustedes cuando, haciendo uso del poder autoritario y machista en una sabatina, se hizo un llamado a la gente de AP a “reaccionar” ante nuestro supuesto mal comportamiento y no dejar que se manche el espacio cívico del cambio de guardia”?
¿Acaso no lograron percibir que dicho llamado abre la posibilidad de confrontaciones entre la ciudadanía y confrontaciones entre mujeres?
Lástima que ahora apelen a nosotras, pretendiendo olvidar – ocultar tan cobarde hecho.

Sentimos también sus ausencias en la defensa por el Yasuní, aquella noche cuando recibimos dura represión, un 27 de agosto. Luego se nos tildó de ecologistas infantiles, vándalos y desestabilizadores. Cierto, ahora también recordamos que el candidato para el que Uds. piden nuestros votos, estuvo entre las voces que nos tildaron así, por el solo hecho de expresar nuestra demanda de garantizar la vida de los hermanos no contactados y toda forma de vida en el Parque.

En las afueras de la cárcel de mujeres en El Inca, estuvimos esperándolas; queríamos sentir su sororidad para con dos mujeres jóvenes encarceladas con la acusación de “ser terroristas” . Hasta ahora no podemos creer que una acusación así se haya dado en este pacífico país.
¿Qué delito cometieron aquellas mujeres?
Organizarse y manifestar su descontento con la política del gobierno,
¿Desde cuando pensar diferente es un delito?
Ustedes de sobra saben,ç que si algo nos caracteriza a las mujeres es la terquedad que tenemos para caminar contra corriente, la actitud crítica permanente hacia el poder, por eso, para nosotras, pensar diferente no es un delito; pensar diferente nos ha permitido cuestionar la naturalización de la opresión que vivimos las mujeres.

Ahora, ustedes nos llaman a votar por Barrera y nos piden pensar en nuestras familias y en nuestros hijos; les queremos decir que nosotras hacemos eso todos los días y no solo en tiempo de elecciones. Y durante estos últimos años hemos redoblado el esfuerzo, porque sabemos que nuestras hijas, primas, hermanas, abuelas son víctimas de acoso sexual, violencia intrafamiliar, violaciones, violencia económica y más, violencia que la vivimos en los trabajos, en los buses, en la calle, en el parque, si, precisamente, en esos “ espacios públicos” que ustedes presentan como la gran obra del candidato Barrera. Que pena tener que decirles que éstos aún no son para nosotras, pues la seguridad y la inclusión se construyen con algo mas que obras de cemento. Enfrentar la violencia hacia las mujeres requiere esfuerzos mancomunados, requiere, por ejemplo, una actitud coherente del ejecutivo, quien por el contrario se ha caracterizado por su machismo exacerbado… lástima que ustedes se hayan quedado callitadas, o peor aún, hayan llegado, incluso, a justificar estos niveles de violencia, so pretexto de “defender su proyecto revolucionario frente al de la derecha”.

Para nosotras, feministas de izquierda, un proyecto que no apunta a la construcción de la igualdad, que promueve la violencia y esconde las opresión contra las mujeres más empobrecidas, y que silencia sistemáticamente toda forma de protesta social criminalizándola, tiene un nombre, y es proyecto de derecha. Por supuesto, Rodas no es la opción; sabemos que él representa a la derecha tradicional que ahora está en disputa con los nuevos y no tan nuevos poderes económicos beneficiados por este gobierno. Rodas no representa nuestras luchas. Y estamos claras que las necesidades de las mujeres no se resuelven con una guardería en el barrio, ni con un programa de auxilio que no alcanza a dimensionar la gravedad del problema de la violencia hacia las mujeres.

Nosotras demandamos el reconocimiento del trabajo reproductivo como la base de la economía y la riqueza que se genera en este país. Nuestra demanda va más allá de flores, canciones y slogans; queremos flores, claro que sí, pero también queremos redistribución de la riqueza, reconocimiento y valoración del mundo femenino. Parafraseando a una feminista que seguro ustedes conocen: “queremos pan y rosas”, y claro, para dar pan a todas se deben mover las estructuras que sostienen la inequidad, digámoslo de otra forma, se deberán afectar a los grupos de poder, y eso hasta la fecha no lo hemos visto.

Más bien, hemos constatado su silencio cómplice, silencio que no aporta al Buen Vivir de las mujeres. Por eso nosotras, mujeres quiteñas, cobijadas con el manto rebelde de nuestras ancestras, las Manuelas, las Lorenzas, las Tránsitos, las Quilagos, las Martinas, las Zoilas y muchas más, quienes jamás callaron y se mantuvieron dignas, no sumisas… hoy respondemos a su llamado con un rotundo NO.

¡ NO al machismo ni a la misoginia venga de donde venga!
¡Por la construcción de un Buen Vivir que acabe con la inequidad en sus raíces, no que la maquille!!

Desde Quito, tierra de mujeres rebeldes,
Las Lorenzas “malcriadas siempre, silenciadas nunca”

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